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FERMENTOS DE AYER QUE SIGUEN VIGENTES HOY

publicado a la‎(s)‎ 30 dic. 2010 21:18 por Nidia Rodriguez   [ actualizado el 31 dic. 2010 14:41 ]

Con motivo de la celebración de la Reforma Protestante por parte de las                           

iglesias miembros de la Federación de Asociaciones Bautistas de Costa Rica

Octubre 2010

 

Revdo. Johnny Saborío C.

Ministro ejecutivo de la FABCR

 

INTRODUCCIÓN

Una mirada retrospectiva a la historia de los bautistas nos confronta con diversas teorías en cuanto al origen de la denominación. Dicen algunos: Nuestro fundador es Jesús de Nazareth porque nuestra doctrina surge de su enseñanza. Otros afirman que la base de nuestras creencias es anterior al surgimiento del catolicismo y el papado o sea, que fuimos protestantes antes de la Reforma y antes de Martín Lutero en tanto que  nuestras raíces brotaron en los movimientos puritanos pre-reformistas" Otros dicen: "Comenzamos con Juan Smith en 1608."

¿De dónde venimos los bautistas? ¿Qué aspectos de nuestra identidad fueron afectados por la Reforma Protestante de Martín Lutero?. ¿Desde qué fecha se relata la historia bautista?.  Todas estas  preguntas  merecen una respuesta, no solo certera, sino respetuosa de las normas de la historiografía investigativa.  ¿Cuándo comienza la sucesión histórica de las iglesias bautistas que forman parte de la denominación en el día de hoy?. En realidad independientemente del génesis de la denominación, el desarrollo de la misma, tanto en Europa como en el nuevo mundo, no se dio a solas. Aún siendo recalcitrante con el origen pre-reformista, hemos de aceptar que en nuestro devenir histórico hay una huella muy importante aportada por la Reforma Protestante ya que de ella somos co-herederos al igual que otras denominaciones protestantes.

En la segunda epístola del apóstol Pedro, se registra una expresión que es propia de la constante preocupación del maestro por la profundidad y  vigencia de la enseñanza  impartida. Este dijo:

“ … Tengo por justo, en tanto que esté en este cuerpo, el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro señor Jesucristo me ha declarado.

También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de éstas cosas”                                                   II Pedro 1: 13 -15

 

 A primera vista parece que las palabras del apóstol denotaban la profunda preocupación del maestro por la necesidad de retomar constantemente, con la comunidad, las bases de lo aprendido en su estancia con Jesús.

Independientemente de la veracidad de una enseñanza, posiblemente la fuerza de su pertinencia descanse en la constante repetición de sus contenidos. No hablamos de la repetición mecánica en cuanto  tal,  sino del aprendizaje significativo, el cual  se da, cuando la información que se proporciona al individuo se integra firmemente a su estructura cognitiva y construye significados cada vez más refinados y con ello, amplía su percepción del mundo.  Es posible que los pilares principales de La Reforma Protestante hayan sido parcialmente olvidados por un sector de aquellos/as  que, en diferentes momentos de la historia, a partir del siglo XV y XVI  hemos sido los herederos de un esfuerzo que cambió el rostro de la historia, no solo en lo religioso sino en lo social y, porqué no decirlo, hasta en lo económico y lo político.

Se atribuye a Calvino la expresión “la iglesia reformada siempre reformándose”. Siendo ésta una noción que afirmaba la urgencia de revisar constantemente los logros alcanzados por los reformadores, no tenía la pretensión de ser solo el resumen de un discurso.   De una manera diferente a como lo expresó Pedro, posiblemente esa era la preocupación principal de Lutero, Calvino, Zwinglio, Müntzer y otros. No era justo que los esfuerzos realizados por éstos, tanto anteriores como posteriores de clavar  el 31 de octubre del año 1517  las 95 tesis en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittemberg,  se perdieran en la historia, permitiendo que la iglesia cristiana volviera a caer presa del error, abandonando de nuevo las bases teológicas y los desafíos éticos que La Reforma postuló.

UNA MIRADA RETRO E INTROSPECTIVA.

Hoy los bautistas estamos de nuevo convocados a la revisión y afirmación de la influencia que la Reforma ha tenido en nuestro devenir histórico como denominación.  Así, de un gran abanico de creencias, todas éstas importantes en nuestra identidad, para los efectos de esta reflexión tomaremos los siguientes:     

  

ü La importancia de las Escrituras, como plataforma de nuestra enseñanza y,  como afirman nuestros postulados doctrinales, como texto de fe y práctica.   

ü La vigencia de la fe, como único camino para llegar a Dios y entender nuestra responsabilidad en el más acá,  

ü La Sola Gracia como donación divina para alcanzar el perdón y la valoración del amor incondicional de dios para con su pueblo.

ü La libertad cristiana como escudo para no caer presas de la manipulación de la nueva mercadología religiosa.  

ü El Sacerdocio Universal de todos los Creyentes como criterio y convicción de nuestro derecho a acercarnos a Dios en plena igualdad, junto a todos los hermanos/as sin la necrómana mediación de endiosados intermediarios.

 

1.    La importancia de volver de nuevo a las Sagradas Escrituras                   (Sola Scriptura)

 

Hace algunos años escuché decir a un líder evangélico pastor de una  iglesia considerada líder en los nuevos movimientos de las llamadas Mega iglesias lo siguiente: 

“Si alguien llega a mi iglesia con la pretensión de escuchar un mensaje bíblico, se equivocó de lugar, esa etapa ya la hemos superado, hoy estamos ya en la dimensión del Espíritu”

¿Podemos decir los herederos de La Reforma que la lectura y reflexión de las Sagradas Escrituras es una etapa superada?  Esa pregunta posiblemente se contestaría ad portas con un NO rotundo, pero es válido preguntarnos, ¿es esa una afirmación que surge de la convicción o es solamente la retórica propia del conservadurismo evangélico?

Es posible que hoy muchos de los llamados pastores y profetas no entenderían la afirmación de Lutero en la dieta de Worms cuando dijo:  “Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios… no puedo ni quiero retractarme de nada respecto a mis afirmaciones, porque no puedo ir en contra de ella, que Dios me ayude.

 Juan Stam afirma que hoy algunos mal llamados pastores evangélicos han adoptado de nuevo las posiciones dogmáticas contra las que Lutero lucho. “hoy se han levantado nuevos herejes que al igual que los judeocristianos de Galacia han vuelto al legalismo antievangélico y antibíblico. Y reitera: ser bíblico es ser mentalmente libre, abierto y crítico. No se puede ser bíblico y seguir siendo cerrado y dogmático”

 

2.    La importancia de la fe  (la sola fide)

Hemos llegado a un momento de la historia en el que la fe como certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve” ha perdido vigencia. La sociedad posmoderna solo afirma como certeza lo que es fundamentalmente tangible y que a la larga contribuye al cumplimiento de los requerimientos patológicos del Hedonismo y Narcicismo rampante que domina la conciencia de los nuevos seudo-creyentes. La afirmación del escritor de la Carta a los Hebreos dice:

…pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,  y que es galardonador de los que le buscan. (11:6).  Hoy para muchos, la fe que dimensiona y afirma la esperanza ha quedado relegada, en tanto que los galardones que buscan son los reconocimientos de este mundo (poder, fama, autoridad, dinero, placer).  Más aún, la nueva “liturgia” ha contribuido en gran manera a que la esperanza de un mañana glorioso con Cristo en la dimensión de una nueva humanidad, haya terminado siendo solo una afirmación del dogma religioso, ya que los nuevos cánticos son carentes de una sana teología y una adecuada fundamentación bíblica.

 

3.    La importancia de la Gracia (la sola gratia)

El descubrimiento de la gracia salvadora de Dios en Cristo no solo fue para  Lutero un instrumento para desvestir el disfraz que estaba detrás del negocio de las indulgencias;  fue la apertura de la “caja de Pandora” que Dios había reservado desde el principio para el disfrute de su pueblo.   Pablo afirma:

…porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto

 no es de vosotros, pues don de Dios;  no por obras, para

que nadie se gloríe” (Efesios 2:8).

Hoy, el pueblo cristiano evangélico está siendo bombardeado con una nueva y muy efectiva metodología para la venta de indulgencias por parte de los nuevos mercaderes de la fe. Ésta, se disfraza de un positivismo triunfalista que promete más de lo que compromete. El discurso es: “Siembre tanta cantidad de dólares y su vida será prosperada”. En contra de la afirmación paulina de que las buenas obras son el resultado de la obediencia a un plan prefijado por Dios (Efesios 2:10), los nuevos motivadores del púlpito ven en las obras – esto es ofrendas en efectivo y mejor si es en dólares- una forma de manipular la distorsionada fe de los incautos que caen fácilmente presos de su depredación.

 

4.    La libertad cristiana

En contra de la manipulación prevaleciente en el contexto religioso de los reformadores el tema de la libertad cristiana se convierte en el instrumento de reivindicación para los pueblos apaleados por los intereses mezquinos de una iglesia que los consideraba como un producto de mercado.

 La necesidad de huir de los legalismos dogmáticos de la dominante iglesia, acercó a Lutero al descubrimiento de la libertad como bastión para la renovación de la fe de los creyentes. La carta a los Gálatas es, entre otras cosas, particularmente un tratado sobre la libertad cristiana.  Pablo afirma:     “Estad, pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”. (Gálatas 5:1).  En contexto paulino el asunto estaba relacionado con la circuncisión y la dogmática de los judaizantes, en el contexto de los reformadores era la manipulación del clero en beneficio de los mega-proyectos de construcción de los palacios y catedrales de Roma entre otros privilegios relativos al clero.  Cabe la pregunta, ¿Cuál es hoy la intencionalidad del discurso direccionado a los y las creyentes que atenta contra la libertad en Cristo?. No será lo fácil que resulta la  manipulación de las masas que paulatinamente van siendo sumidas en el error. Si los creyentes no disfrutan de la libertad en Cristo, se convierten en presas fáciles de los chacales religiosos modernos.

 

5.    El sacerdocio universal de todos los creyentes.

Finalmente, la libertad cristiana se expresa plenamente en la doctrina del sacerdocio universal de todos los hijos e hijas de Dios. En contra del clericalismo manipulador de la conciencia de los y las creyentes surge el derecho dispuesto por Dios para que sus hijos tuvieran acceso a él  en cualquier oportunidad que lo necesitara. La afirmación de Pedro, clásica para darle sustentación a esta doctrina dice:

                           …”Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio,

 nación santa, pueblo adquirido por Dios”… (IPedro2:9).

El esfuerzo de Lutero y sus subsecuentes copartícipes en la llamada Reforma protestante, sigue hoy vigente. La iglesia cristiana debe seguir en el proceso que detonó el 31 de octubre de 1516, pues hoy ésta sigue amenazada por la mercadología religiosa y la capacidad circense y actoral de algunos seudo- pastores que sigue esclavizando a los creyentes, convirtiéndolos en carne de cultivo para el falso neo- cristianismo que responde a los intereses de una sociedad enferma de religión pero ayuna de Dios. Hoy los creyentes cristianos debemos redescubrir el privilegio dado por Cristo del disfrute de  nuestra amplia y generosa entrada al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16).

 

CONCLUSIÓN

 

Retomando la historia de la denominación bautista, independientemente de las discusiones al tenor de las diversas teorías sobre nuestro génesis, hoy nos vemos abocados a reasumir la responsabilidad de ser fermentos del Reino de Dios en nuestro entorno. No es aceptando las modas religiosas de nuestro tiempo, ni mirando hacia otro lado cuando otros lo hacen cual si el problema no fuera nuestro. Es asumiendo la tarea de anunciar los valores del Reino de Dios y denunciando los antivalores de la mercadología religiosa imperante, como lograremos nuestro cometido. Es aceptando con donaire el privilegio de ser partícipes del proyecto misional de Dios para con el mundo.

Hemos de volver la mirada a La Palabra para que siga encarándonos con la verdad de Dios y así podamos descubrir la falsedad de nuestras propias verdades. Por otro lado, hemos de retomar de nuevo una liturgia que afirme la vida, la propia y la de los otros /as. Debemos de nuevo revisar nuestros cantos, algunos de los cuales se ha convertido en un entretenimiento alienante sin sentido teológico, solo direccionados a entretener y de paso, maltratar el tímpano con los estridentes sonidos de uno que otro desafinado instrumento.

Al igual que en el siglo XVI hoy debemos de nuevo revisar nuestras creencias y estructuras y preguntarnos si estamos dando la tonada a las verdaderas necesidades de la sociedad o solo somos un címbalo que retiñe. La Escritura dice:

 

“Te ruego delante de Dios y de Cristo Jesús, juez de vivos y muertos, que ha de venir y reinar,  aconsejando, siempre con   paciencia y dejando una doctrina.  Pues llegará un tiempo en que los hombres ya no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán maestros a su gusto, hábiles en captar su atención;" cerrarán los oídos a la verdad y se volverán hacia  puros cuentos.  Por eso debes estar siempre alerta. No hagas caso de      tus propias penas, dedícate a tu trabajo de evangelizador, cumple bien tu ministerio”

 II Tim.4:1-5

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